25 de Junio 2004

EL GUARDIÁN

-“Aquí CCO. La negociación resulta infructuosa. Caballero 1, prepare a su equipo”-
Pedro escucho las órdenes del Centro de Control de Operaciones, una losa cayó sobre sus hombros y cerró los ojos.

Cuando entró en el Grupo de Rescate de Rehenes hacía quince años tenía la vaga esperanza de no tenerlas que oír nunca.
Cuando se movilizaba al G.R.R el diálogo había fracasado, las soluciones se habían agotado, lo malo, pensaba él, es que demasiado a menudo se consideraba al Grupo como una de esas soluciones.

Y siempre creyó que no se había pensado lo suficiente.

Pedro decidió unirse al Grupo con treinta años, demasiado mayor para lo que se veía por allí. Había pertenecido a la Guardia Rural los diez años anteriores.

Durante mucho tiempo, en su instrucción complementaria, se preguntó porqué había decidido solicitar su incorporación al G.R.R, él era muy racional, sabía que no debía tomar decisiones tras experiencias traumáticas pero el impulso fue irrefrenable, todo su ser le pedía, necesitaba entrar ahí.

Y lo hizo.

Los sucesos ocurrieron el día menos pensado, era Domingo, tras el partido de juveniles contra el pueblo de al lado, los padres se exaltaban un poco, era normal, por eso cuando se jugaba ese partido, siempre se solicitaba a una patrulla de la Guardia Rural que pasase por allí, sólo para que se viesen, nada serio.

El partido lo ganó el equipo local se formó un tumulto, insultos y escupitajos,-”Voy por la escopeta”!!!!-, en fin, lo de siempre.

Un segundo de silencio. Pánico.

Un vecino nuevo, que Pedro sólo había visto en un par de ocasiones sacó una pequeña pistola, era de fabricación checa, la habría conseguido en el mercado negro.

De inmediato Pedro y Antonio, su compañero, desenfundaron sus armas.

-“¡¡ALTO!! ¡¡TIRALARMA!! TÍRALA!!! YA!!!!”-

Los dos gritaron, no pararon de gritar, casi deseando que la fuerza de sus gritos pudiesen hacerle saltar el arma de las manos.

-“¡¡¡TIRALARMA O DISPARO!!!!, ¡¡¡AHORA!!!”

La cara del nuevo vecino cambió, sus ojos apuntaron a Pedro, pero no le estaba viendo, le traspasaba. Bajó los ojos, lentamente, puso la pistola en la palma de la mano y la sopesó, aún permanecía en su cara esa mirada extraviada. Casi ni se escucho cuando dijo:

-“no”.

Parecía que iba a tirar el arma, los dos Guardias Rurales guardaron silencio, entonces el hombre empezó a correr, ellos volvieron a apuntarle pero detrás de él había espectadores de modo que no podían abrir fuego.

Allí comenzó el infierno de Pedro.

El nuevo vecino corrió, se puso detrás de una señora del pueblo, Doña Ana, la tendera, y le apuntó a la cabeza.

Sólo tuvo unos segundos para reflexionar y lo primero que le asaltó la mente fue la incredulidad. Él había venido a evitar que se peleasen unos padres borrachos y ahora estaba apuntando a la cabeza a un hombre, no, ya no era un hombre, ahora era un secuestrador.

Antonio se puso nervioso, se puso de nuevo a gritar –“¡¡¡SUÉLTALA!!!” Pedro estaba paralizado, sólo quería que todos soltasen las armas y pudiesen hablar,

-“¡¡¡¡SUÉLTALAYA!!!”

Antonio empezó a acercarse, cada vez gritaba más, su arma sin seguro, el dedo en el gatillo, estaba listo para actuar. Pedro, parecía alejado, como un espectador, pero lo vio antes de que ocurriera.

-“NO!!! QUIETO!!!! NO TE ACERQUES!!!!”-

Y la vida de Pedro cambió.

El arma del secuestrador voló de la sien de Doña Ana en dirección a Antonio y disparó.

El cuerpo de Antonio cayó pesadamente sobre el alvero, hizo el mismo ruido que un saco de cemento al caer.
El tiro de rozo en el cuello y un sifón de sangre brotó de él. Antonio no lo sabía, pero estaba muerto, La mirada con la que protagonizó las pesadillas de Pedro durante meses fue con la que quedo su expresión; era una pregunta –“¿Qué ha pasado Pedro?”-

Y Pedro no pensó, actuó, tal y como le habían adiestrado. Quitó el seguro, metió el dedo en el gatillo y en el mismo movimiento en el que alzaba la mano disparó.

La bala entró por el lado izquierdo y salió por el derecho de la cabeza de Doña Ana, continuando su ruta de destrucción por el cuello del secuestrador para terminar incrustándose en una vértebra cervical.

-“¡¡¡NO!!! NONONONONONONO!!!!!!!”- Don Juan, el marido de Doña Ana quería gritar tan alto que ya ni se le oía, sólo se escuchaba un fino aullido.

Pedro se acercó de inmediato apuntando al secuestrador, le apartó la pistola de la mano con una patada y comprobó que estaba muerto.

Pedro no habla de lo que sintió al ver a Doña Ana, desde ese momento todo para él es borroso.
Salvo las palabras de Don Juan:
-“Me lo has quitado todo”-

Volvió a abrir los ojos.

Frente a él estaba Caballero 5, Gabriel, su segundo.

-“Avísalos. Que se preparen.”-
Pedro se dirigió por radio al CCO

-“CCO, aquí Caballero uno, reglas de confrontación?”
-“Uno, aquí CCO, identifique y elimine a los secuestradores, minimice las bajas en los rehenes”-
-“Comprendido señor”.
-“Caballero 1, clave de intervención: NUMANCIA”

Se habían reunido en la cocina del piso contiguo, su propietario también lo era del local en el que se habían encerrado los secuestradores, su hija era una de las rehenes.

Esta era la peor parte. Le iban a explicar a Don José que les habían ordenado la intervención, que habría disparos, que, probablemente, habría bajas.
Era imprescindible su ayuda, el local era suyo y debía explicarnos la distribución de los muebles, los planos ya los tenían pero todo los que supiésemos antes de entrar allí sería una ventaja.

-“Señor. Debemos hablar, es probable que tengamos que intervenir y debemos hablar con usted”
La cara del hombre se transformó, miró al Caballero 1 a los ojos, que era lo único que había humano tras el pasamontañas y el casco, y vio muerte.
Le hablo muy flojo y entrecortado.
-“Mi hija. Está allí”
-“Lo sé señor, pero también sé que nada de lo que diga podrá tranquilizarle. Ayúdeme a traerla a salvo”
-“Créame, no me gusta hacer esto, no me gusta disparar, a mi equipo tampoco. Intentaremos entrar y salir, y todo esto será como si nada hubiese pasado. Señor”
Caballero 5 le pasó la mano por el hombro a D. José, sólo se le ocurrió decir.
-“Aguante un poco más, pronto habrá acabado todo”.
En la academia conoció a Gabriel, que se especializó en medicina de campo, y era el médico de nuestra pequeña unidad.
Pronto se mostró como hombre cabal, con un compromiso hacia la vida que chocaba un poco con el oficio que había escogido.
Cuando se le preguntaba siempre contestaba lo mismo: “Más peligroso es trabajar en la Seguridad Social” Y zanjaba el tema.
Se le nombró segundo porque un hombre que es capaz de dejar su espalda descubierta por dar el primer auxilio a un rehén herido, nunca daría órdenes que pusiesen innecesariamente en peligro sus vidas.

A Pedro le asignaron la selección y mando de un equipo de intervención.

El equipo estaba formado por cinco hombres: El jefe de operaciones, un segundo, un experto en explosivos, un médico, un francotirador y un hombre en punta. Como en nuestro equipo se daba la coincidencia de que el médico y segundo eran la misma persona teníamos dos hombres en punta.

Cada jefe de equipo tenía el privilegio de seleccionar y bautizar a los miembros del equipo.

Todos sus hombres eran de edad avanzada, de hecho los tomó porque ninguno de los equipos más jóvenes se había fijado en ellos, los jóvenes sólo se fijaban en los resultados individuales en las pruebas físicas y de puntería, y Pedro buscaba Caballeros que pensasen un instante antes de disparar, y que no maten a nadie. La juventud y el miedo mataron a Doña Ana. El quería para su equipo serenidad.

Bautizó a su equipo Los Guardianes. No era un nombre tan dramático como los de los otros tres equipos, Los Halcones, Linces y Quijotes.
Pero pensó que era un buen nombre, un nombre que recordaba a todos cuál era su misión, la de proteger la vida de los rehenes, a toda costa.
Otros entendían que su misión era eliminar terroristas, pero eso no era verdad, ese era el premio de consolación, cualquiera puede matar terroristas, su misión era que los terroristas no matasen rehenes, y eso, era muy difícil.

Fueron todos al furgón del grupo para recoger el equipo, el cual había sido completamente modificado, ya que el equipo reglamentario era igual que un soldado de asalto y esa no era su misión.

-“¿Granadas? ¿para una operación con rehenes nos dan granadas?” Dijo Caballero 3, Daniel.

Pedro apretó los dientes y les dijo: “Caballeros cojan el equipo con el que trabajamos y dejen el resto para lo recojan los idiotas que lo trajeron”.

El equipo, además del casco Marte II, y el chaleco antifragmentación, constaba de un cuchillo, en el pecho, una pistola, Beretta 92F 9mm Parabellum, en la pierna, otra pistola, una Glok, también de 9mmP, en la parte de atrás del cinturón, un subfusil H&K MP5 del calibre 5,56 modificado al calibre 9mmP. Con silenciador y mira láser, pequeños explosivos para las cerraduras y por último, bombas lumínicas, hacían ruido y emitían mucha luz, servían para desconcertar a los secuestradores antes de entrar en una habitación, las inventó el SAS británico y han salvado muchas vidas.

El motivo por el que cambió el calibre de su arma principal a uno más pequeño era que sus balas eran más pequeñas y sólo mataban si daban directamente en la cabeza y corazón, esto, obligaba a los Guardianes a tener más puntería pero daba una oportunidad a los rehenes con las balas perdidas.
La rutina de la preparación el equipo les permitía tener la cabeza ocupada y en paz, pero ya habían terminado.

D. José lloraba, su mujer también, se abrazaron, sus almas eran una sola, y se desmoronaba, se rompía desgarrada con cada recuerdo de su hija y el terror, a no tener nuevos recuerdos, a que no volviese, a identificar su cadáver.

Pedro se acercó, y su hija pequeña, Laurita de cinco años le echó los brazos para que la subiese.

-“Ten cuidado cariño, no te acerques mucho, voy cargado de armas para vencer a los dragones”
-“Trae a mi hermana. Necesita su medicina, yo la tengo. Toma”

Una lágrima rodó desde el ojo hasta la costura del pasamontañas del Caballero, comprendió una vez más lo importante de su misión, que no era otra que evitar dolor, que no muera nadie, no robar nunca más la felicidad a nadie.

Mientras miraba a Laurita y con la voz más grave que pudo reunir gritó:

-“GUARDIANES!!!!”

-“Señor!!- Dijeron a la vez.

-“Extremen precaución. Disparos precisos y certeros, sólo con blancos definidos. Mejor nuestra vida que la de ellos.

-“SÍ SEÑOR!!!”

-“Caballero 2!!!”

-“Señor!!”

-“Gabriel, ella es Laura, es la hermana de una de las rehenes que se tiene que tomar un jarabe, usted es el médico, ocúpese.”

Laura le dio el jarabe a Gabriel, y este miró la etiqueta; “Bisolbón Compósitum. Para tos fuerte y seca”.

Gabriel, incrédulo, levantó la mirada y vio unos padres, mirando a su hija pequeña, que no lloraban ya pero las lágrimas eran un torrente que no pararía hasta que viesen a su hija, sin embargo descubrió un pequeño claro en esa tormenta y ese claro se llamaba Laurita, tenía cinco años.
La vio mientras ella le estaba mirando con esperanza, era la única que tenía esperanza.

-“No se preocupe señor.” Y guardó la medicina en un bolsillo del pantalón.

El tiempo se agotaba.

-“CCO? Aquí Caballero 1, Guardianes en posición, esperamos instrucciones.”

-“Recibido 1, mantengan las posiciones hasta nueva orden”

Esa era la peor parte, la espera, era el momento en que te acosan todos los demonios, volver a fallar, matar otro rehén, el miedo es tan aterrador que sólo se podía concentrar con un pensamiento que repetía como un mantra:

-“mirar, apuntar, disparar.... limpio”

-“mirar, apuntar, disparar.... limpio”

-“mirar, apuntar, disparar.... limpio”
Él sabía que después de disparar venía matar pero ya pensaría en eso después de la operación, ahora tenía que llevar unas medicinas y eso era lo importante.

-“Guardianes, aquí CCO: NUMANCIA!!!!, repito, NUMANCIA!!!!

Un escalofrío recorrió a Pedro, se acabó, ya no somos personas, volvemos a subir a los árboles.

-“Caballeros!!! ADELANTEADELANTEADELANTE!!!!!.......

FIN DEL INFORME.


Saludos cordiales,


P.

Escrito por Pródigo. a las 9:16 AM | Comentarios (4)

22 de Junio 2004

“Tڔ.

Y no había más que añadir.

Cuando él le dijo que se había enamorado no podía creer lo falsas que eran sus palabras; y eran falsas porque, como descubrió más tarde, el amor era otra cosa, el amor no era alguien, el amor no era ella, el amor era una forma de vida.

La forma de vida que ella le regaló.

La viveza de sus palabras, el calor de su piel, el fuego de su corazón, iluminaron su vida. Jamás imaginó hasta qué punto él era capaz de sentir, qué regalo le había hecho ella con su entrega, qué placer tan grande era comunicarse con ella cada vez con menos palabras.

“Tú”.

Y no había más que añadir, no había más que explicar, él sabía cuánto significaba ella, se produjo una mezcla, sus raíces se entrelazaron con las de él, la vida se vivía para poder compartirla con ella. Todos los días eran una excusa para estar con ella un poco más.

Por las noches fundían sus cuerpos y hablaban con ellos, se decían lo que sentían, le daban un nuevo significado a todo lo que hacían que sólo se parecía, vagamente, a lo que habían compartido con otras personas.

Discutían sin pelear, hablaban y compartían, a él le interesaban ahora cosas por las que antes nunca se había preocupado pero sólo porque formaban parte de su vida, la de ella, la de la unión que crearon.

Yo veía cómo se miraban y me maravillaban, al principio pensé que me estaba enamorando de ella, después me di cuenta que yo no era más que un vampiro de emociones que disfrutaba imaginando que ella me miraba a mi y que yo podía corresponderla.

Yo era el mejor amigo de él y poco a poco me hice amigo de ella, eran dos personas normales, pero me resultaba delicioso ver cómo solucionaban sus dificultades:

-“Hablando y queriendo”-

Yo no entendía exactamente qué significaba eso pero los dos me decían lo mismo.

Como nuestra amistad era muy íntima fueron pacientes conmigo y me lo explicaron varias veces.

-“Cada vez que surge un problema y aparece una discusión me pregunto “¿La estoy queriendo a ella o me estoy queriendo a mi?” y salga la respuesta que salga la discusión ya no tiene sentido”-

Los veía y casi me hacían llorar de la emoción cuando me contaban las cosas que el uno le hacía al otro, mientras, no podía evitar sentirme pobre, porque yo no tenía ni una pizca de la riqueza que ellos tenían en su vida.

Yo estaba seguro que tenía que haber puntos en los que no podían llegar a acuerdo y me lo confirmaron; pero de inmediato me dieron la solución, -“Piensa si realmente son tan importantes esas cosas y después vuelve a hacerte la pregunta, ¿discuto porque la quiero a ella o discuto porque me quiero a mi?

Después ella me dijo que llegar a eso había sido muy difícil, que habían sufrido mucho, que es muy difícil enseñar a alguien a querer y que ella no lo había hecho, sólo le había enseñado a convivir.

Y yo los envidiaba, porque cada vez que estabamos en una reunión les bastaba una mirada para comunicarse, porque nunca dijeron “te quiero” porque nunca les hizo falta, pudieron construir su relación sin roles.

“Te quiero”? me dijo ella una vez que le pregunté.

“Yo le quiero de forma distinta según el rato”

Yo arqueé mi ceja interrogativa y ella me dijo:

“A veces le quiero matar, otras me lo quiero follar, otras le quiero hablar, otras le quiero lejos (pero a la vista:), otras muchas, quiero que esté, cuando no lo veo quiero pensar en él y que esté, sólo eso.”

“Te quiero es tan... gramaticalmente limitado no?”

“Y cuando tienes necesidad de decirle lo importante que es para ti cómo lo haces?”

“Busca tú tu propia manera de hacérselo saber a la chica que tenga la suerte de estar contigo”.

Seguían un día tras otro, tras otro y el tiempo no pasaba para ellos, con los años le vi más serenos pero no menos ilusionados.

“Y si un día se te cruza otra chica?”

“Posible, pero difícil” dijo él.

“Pero la dejarías?”

-“Si no lo hiciese no la querría”- contestó.

Crearon su romanticismo, no era como el de los demás, me cuesta definirlo, estaba centrado en ellos y en su vida.
Era un romanticismo cómplice que sólo ellos comprendían, en él no había velas, cenas o poemas.
Sí había flores, a ella le gustaban las flores.
Él le regalaba macetas, -“Mi amor no es tan efímero como un ramo de flores”- me dijo una vez.
“Regala mil rosas rojas y a la semana no quedará ninguna, yo prefiero regalar una semilla”.

Y se la regaló.

Se llamó Penélope.

Pero eso fue más adelante.

Ella le regalaba pensamientos, reflexiones escritas en papel, y para él era su regalo más preciado, algo tan íntimo como un pensamiento, tan trabajado como un escrito y sólo para él.

Sabéis, la no existencia es fundamental para que algo exista, no podríamos entender la vida sin la muerte, y para poder entenderlos a ellos era necesario entender lo que era... la pérdida.

Pero eso lo contaré otro día, porque siempre que llego a esta parte de su historia llueven mis ojos de pena, mi corazón late más lento y casi diría que... no, eso no lo diré.

Saludos cordiales,

P.

Escrito por Pródigo. a las 8:51 AM | Comentarios (12)

17 de Junio 2004

DIÁLOGOS DE PRÓDIGO Y SU PERRO II.

Tras la primera conversación me di cuenta que yo podía hablar con Yako cuando él quisiese porque después de la primera plática lo intenté varias veces sin éxito.
Lo veía, le llamaba en voz baja, -“Yako, me oyes…..”- y él me ladeaba la cara.
Llegó el punto en que dudé de la experiencia que había tenido días atrás.
Pensé en consultar con un especialista aunque no sabía tampoco a cual, Podía ir a un psicólogo pero un odontólogo me escucharía con la misma atención y además me haría una limpieza dental.

Al poco tiempo yo estaba otra vez tirado en el sofá, era invierno y tenía al perro tumbado al lado mía para calentarse un poco.

Y: Qué caliente estás!!!
P: Yako eres tú?
Y: Acaso también hablas con el sofá?
P: No, claro.
Pero pensaba que lo había soñado o alucinado y había decidido contárselo a un especialista.
Y: Un psicoanalista?
P: No, un dentista, pero es muy buena gente.
Y: No estaría de más que te interesases por el psicoanálisis.
P: Bueno, decías el otro día tú conoces a Freud no?
Y: Personalmente, no tengo el gusto.
P: Entonces qué sabes de él para tenerlo en tan alta estima.
Y: Sé que te podría curar a ti de lo tuyo.
P: A mi? “de lo mío”? y se puede saber qué es lo mío?
Y: Que estás hablando con un perro y los perros no hablan. Idiota!
P: .
.
.
.
.
.
.
Yo no estoy hablando con un perro... Estoy hablando... con una parte de mi simbolizada por ti que coincide que eres un perro, Eso es!!
Y: Lo que tú digas machote.
No vas a picar nada? Es que tengo hambre.
P: Pero yo no. Ja!... ves? Yo soy tu amo, comes cuando yo digo.
Y: Como cuando me place chaval, sólo le tengo que poner cara de perrito mojado a tu madre (Oh! Cómo adoro que me malcríe) para tener jamón de York al instante.
Y tú eres tonto.
De hecho me sorprende durar tanto a tu cuidado, viendo tu nivel de conversación no entiendo cómo aún no me has confundido con una iguana.
P: La avisaré!!!
Y: Corre Forrest ¡!!! Corre!!!!! Ve y le dices “Mamá Yako me ha dicho que te manipula con la mirada”. Ju, Ju, Ju…
P: Basta!!
No sugerirás que te trate en términos de igualdad, supongo.
Y: Esa misma pregunta un día un hombre se la hizo a una mujer….
P: No es lo mismo, una mujer es una persona humana.
Y: Según en qué año hagas esa pregunta te contestarán de una forma u otra.
P: Pero tú seguro que no eres una persona!
Y: En efecto, pero soy el depositario de los sentimientos con los que me arropas.
Eso es lo que se debe respetar, esa, es la piedra angular del respeto.
Detrás de los derechos usurpados, detrás de los abusos, no hay una justicia absoluta, lo que hay es dolor.
Los sentimientos y las emociones son el motor que no lleva dando bandazos de un lugar a otro sin mucho control por nuestra parte.
“Respec-to, porque la vida es de lo bueno lo mejor y de lo mejor lo superior”
P: Bueno y a ti que te gusta de la vida?
Y: El paseo, el olisqueo y perrear mayormente, procrear cuando puedo y comer.
Y a ti?
P: Pues mira….
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En ese momento entró mi madre por la puerta, y con la misma voz de pito con la que se tortura un niño dijo,

MAMÁ: Y MI YAKOTE QUE ES LO MÁS GUAPO DE ESTA CASA DÓNDE ESTÁ EH??? ¿???!!!!!!!!! DÓNDE ESTÁ!!!!!!! DÓNDE ESTÁ!!!!!!! DÓNDE ESTÁ!!!!!!!

Y comprendí.

Yako me miró con una superioridad insultante, vi en su mirada la seguridad del que me trata como un igual, cuando quiere, porque cuando no quiera me podría tratar como una garrapata perfectamente.

Y:uuuuuummmmmmm…….

Dicen que el perro mira al humano con idolatría, el caballo con igualdad y el delfín con superioridad.

Desde ese día comprendí que Yako cabalga y a veces incluso le podría llamar Flipper.

Y que yo necesitaba ayuda.....

Saludos cordiales

Pródigo.

Escrito por Pródigo. a las 5:47 PM | Comentarios (5)

15 de Junio 2004

SIN TÍTULO

El post de hoy no tiene título.

La razón es, que tengo tiempo para escribir un post pero no tengo una idea clara de sobre qué me apetece escribir.

Lo que sí tengo es una sensación, algo que deseo transmitir y veré cómo lo dejo plasmado aquí.

Los tiempos que corren me preocupan. No me gusta hacia dónde se dirige la forma de pensar de las personas.

Probablemente siempre haya sido igual pero creo, no, sé que no siempre ha sido así.

Lo que me preocupa es la falta de valores que hoy por hoy vivimos con cotidianidad. Es lo normal.

En cualquier época de la historia estudiemos al azar veremos que siempre ha habido un valor dominante, un valor que estaba por debajo de todas nuestras acciones y que dirigía nuestra moral.

Remontándome mucho diría que el primero fue la supervivencia, ese valor era el que justificaba nuestra moralidad y el que ponía la raya entre lo que está bien y lo que está mal.

Al poco tiempo fue la religión, cualquiera de ellas marcaba un estricto código ético que, de nuevo dirigía nuestro cargo de conciencia en una sentido u otro.

Que la religión mandase nuestra moral tenía una ventaja y es que básicamente, y haciendo una valoración muy general, nos animaba a ser buenas personas.

Naturalmente, esta moral religiosa tenía, como las monedas, no sólo su cara sino también su cruz, pero no es sobre eso sobre lo que quiero reflexionar hoy.

Sólo digo que había unos valores.

Volvamos al hoy.

La expresión de mi decepción.

Históricamente lo dataría en la caída del muro de Berlín, el día en que los valores cambiaron, se rompió el equilibrio y la tensión que en nuestro inconsciente suponía el hecho de que mañana, alguien le diese a un botón y el mundo se acabase.

Esa tensión era la que a muchos hacía reflexionar, era un valor, el que nos hacía seguir a nuestra moral.

Al caer el muro se vive una orgía de libertad, la mayoría de la gente se relaja porque piensa que el malo de la película ha sido derrotado y se exporta un modelo de vida, el del libre mercado.

Y comienza la fiesta del vencedor, del modelo americano, que por desgracia muchos creen que es el correcto por el simple hecho de ser el ganador.

Se revela como una celebración ver carteles de Coca-cola en el Kremlin o McDonalds en Berlín.

Y no se ve el peligro al que nos exponemos y que ahora se descubre, el modelo americano exporta e implanta el valor que ahora dictamina nuestra moral. El poder; apoyado por su esclavo, el dinero.

Si el dinero es el valor que dicta las normal a nuestra moral, nuestra conciencia no sufrirá por tomar las medidas necesarias por satisfacer nuestro deseo de rendir pleitesía a nuestro icono.

Esto, es clave para comprender determinadas situaciones que se dan ahora tanto a nivel internacional, nivel nacional y nivel individual.

A nivel internacional el ejemplo más sobado últimamente es la guerra de Irak.
Pero también es el más claro.
No hace mucho leí una metáfora que me resultó muy divertida a la par que explicativa.
“Lo malo de tener un martillo es que el que lo tiene comienza a ver los problemas como si fuesen clavos.”

Estados Unidos es, sin duda el que tiene el martillo, y no ha habido fuerza ya sea física o ética que le haya impedido aporrear su problema energético en un yunque llamado Irak.

Pero a nivel nacional nos ocurre lo mismo, pero ahora cambiaré de tercio y no hablaré de política sino de empresas.

Los dos o tres lectores que me seguís (contando conmigo) sabéis a qué me dedico, pero como aspiro a que este blog sea leído por alguien más con el paso de los años, lo explicaré brevemente.

Mi puesto es el de hijo del jefe en una empresa propiedad de mi padre.

Ese puesto me da poder, puedo decidir hasta un nivel determinado a partir del cual decide mi padre, baste con decir que ya tengo suficiente para poder amargarle la vida a alguien si me da la gana.

Mi poder, si yo fuese creyente diría que es divino... que por qué? Porque lo tengo por derecho de nacimiento. Nada más.
Sin más restricciones que las que mi padre y yo decidamos.

La idea es terrorífica si la pensamos con una cierta frialdad, lo que no permitimos para un gobierno de la nación sí lo permitimos para el gobierno de unas empresas que crean la red que sustenta la economía de esa misma nación.

En la empresa no hay más moral que la que cada uno quiera poner, no hay un ideario, no hay valores ya que, incluso si los quieres poner te ves obligado a moverte en el mundo de los que no tienen las limitaciones que a ti te impone tu ética profesional.

A nivel individual no me parece justo poner ejemplos, sólo diré que en mi opinión sólo hay un camino y es el recto, pero por seguirlo normalmente castigamos con la envidia, la envidia que nos produce ver a otro que está haciendo lo que una parte de ti quiere hacer pero no se atreve o no tiene fuerza para hacerlo.

Allá cada uno con su conciencia.

Sin embargo, no entendáis resignación en mis palabras, hay otras formas, es posible, se puede, lo sé.

Se puede ser recto en una empresa, se puede ser constructivo en política, y todos nosotros a nivel individual podemos hacer y hacemos pequeñas heroicidades todos los días.

Porque el héroe de verdad no tiene la suerte de morir en una batalla.

Mi heroína es la mujer que tiene dos trabajos para poder dar una buena educación a sus hijos, el homosexual que decide ser el mismo, es el joven que es capaz de decir que no a sus amigos cuando le proponen algo que no quiere hacer, mi héroe es el directivo que con sus beneficios apoya la contratación fija, el estudiante que estudia cuando debe, la hermana que cuida a otra hermana enferma, todos los que apoyan a gente que lo necesita, mi héroe es el que ve una barrera, su barrera y se va a por ella, el que hace lo que debe cuando debe y lo que quiere cuando puede.

Porque el hecho de que podamos hacer una cosa, no quiere decir que no nos cueste y por, aún costando, hacerlo, somos valientes, porque luchamos contra nosotros mismos.

Somos. Todos. Los héroes de la película de nuestra vida.

Qué título le pongo al post.....

Ponedlo vosotros, los que comentéis....


Saludos Cordiales


P.

Escrito por Pródigo. a las 9:44 AM | Comentarios (15)

11 de Junio 2004

DIÁLOGOS DE PRÓDIGO Y SU PERRO I.

Tengo un perro, se llama Yako, un bóxer que lleva conmigo diez años ya.

Lo que voy a contar aquí puede resultar poco creíble pero lo cierto es que la realidad importa poco dentro de la mente, e importa mucho menos en un post.

Pese a ello, todo lo que a continuación paso a relatar es cierto.

Yo hablo con mi perro, eso en principio no debería ser sorprendente, lo sorprendente para la mente limitada del adulto (porque la del niño está muy acostumbrada a estas cosas) es que mi perro me responde.

Transcribo la primera de las muchas conversaciones que he tenido con Yako tal y como la recuerdo, aunque fue hace cinco años y tengo algunas lagunas.

Era domingo, tenía resaca y estaba tirado en el sillón vegetando delante de la tele. Yako estaba en su sillón haciendo lo mismo pero sin resaca.

YAKO: -“Pues aquí no me echan nada”-
PRÓDIGO: QUIÉN HA DICHO ESO!!!!
Y: Quién ha dicho qué?
P: ESO!!!!
Y: Yo no oigo nada. Ya se le ha ido la olla otra vez.
P: Yako eres tú???
Y: Me oyes???
P: OSTIA!!! Yako hablas????
Y: Pero poco.
P: JODER!!!!, ... bueno y qué es lo que no te echan?
Y: Jamón de York.
P: De la tele? Y por qué crees que echan jamón de York por la tele?
Y: Porque tú miras la tele como yo el jamón de York.
P: Ah! Estás confundido, es que lo que yo recibo de la tele es alimento intelectual.
Y: Eso explica muchas cosas.
P: Qué insinúas.
Y: Hombre! Que tú, intelectual, lo que se dice intelectual... va ser que no.
P: AH! Claro! Y ahora tú me vas a explicar tu posición filosófica no?, venga hombre, no me hagas reír!!!
Y: Si no te gustan las risas, no le digas a tus amigos que hablas con tu perro.
P: .
.
.
.
.
Bueno, y cuál es entonces tu posición filosófica?
Y: Racionalista platónico – cartesiano de toda la vida. Y tú?
P: Hombre, pues siempre me consideré un aritotélico – tomista radikal.
Y: Eso también explica muchas cosas.
P: Ah sí? El qué?
Y: Mira, yo de Platón salto a Descartes, y de Descartes a Freud y el psicoanálisis, y con ello abogo por el desarrollo canino mental, la virtud, la implantación de valores de bien y al PSOE.
P: Ah! También sabes de política? No te gusta el Pepé?
Y: Pues no, apenas sé de política pero no me gusta el Pepé.
P: Entonces?
Y: Es que los labradores y golden retrievers del barrio que votan al Pepé huelen a “champú Llongueras para pelos rubios con Vitamina E” y después se los comen las dermatitis, y no me gusta.
P: El Pepé!
Y: No! Las dermatitis.
P: Ah!, pues a mi sí que me gusta el Pepé.
Y: No me extraña.
P: Ah no?
Y: Pues no, si para ti lo prioritario es el dinero no me extraña. Yo, como no tengo donde guardarme la cartera prefiero que aumente el gasto social y que haya más farolas y papeleras para que pueda “marcar territorio”.
P: Es una manera de verlo, desde luego.

Bueno, y hablando de otra cosa. Tú cómo te sientes siendo mi perro, al fin y al cabo ya llevamos cinco años juntos y no hemos tenido oportunidad de hablar hasta hoy de las aristas de nuestra relación.
Y: Perdona es que me he quedado atrás, Tu qué?
P: MI perro, yo soy tu dueño, tu amo, tu señor...
Y: Tú eres tonto.
P: Cómo??!!! Por qué??!!!
Y: A ver, cuando tú eras una piltrafa adolescente yo te di autoestima, te proporcioné amigos, me peleé con todos los perros del barrio para que tú, ingrato, me paseases y te paseases como un pavo. Me acerqué a niñas para que tú pudieses hablar con ellas y se te quitase el complejo de gordito simpático que no se come nada, todo eso a cambio de unas bolas de pienso, pero veo que el lugar que ha dejado vacío ese complejo lo has llenado de estupidez.
Hasta te saqué una novia!!!!
Tú eres mi humano.
P: Oye que yo la conocí en clase y tú no estabas allí!!!
Y: Sí, pero yo fui el golpe definitivo.
P: Bueno, algo de eso hubo... pero bueno, ella después de estar conmigo tuvo una perra que fue tu pareja durante un tiempo.
Y: Chica lista, mejor perra.
P: Fuiste padre....
Y: de ocho....
P: Has pensado la posibilidad de que alguno de ellos, siendo tantos, sea guei ?
Y: No.
P: Te da igual que un hijo tuyo sea un sodomita?
Y: Afirmativo.
P: Insinúas que si alguno de tus vástagos te trae a casa un bull terrier, llamado Andrés, con collar de cuero y tachuelas te da igual?
Y: Me la como.
P: Querrás decir “me la come”.
Y: Eso tú que, o tienes la columna vertebral inflexible o un pene pequeño, yo como no tengo ni una cosa ni la otra, cuando algo me da igual o no me interesa lo que oigo aprovecho y me la como.
P: Ah!
Por cierto, no hace mucho mantuve una conversación respecto a los hijos, yo defendía que en el futuro, bajo determinadas circunstancias dejaría a mis hijos que mantuviesen relaciones sexuales en casa.
Teniendo en cuenta que al final van a hacer “el acto” quiera yo o no, pues mejor hacerlo en su casa que en un parque.
Tú que piensas en tu experiencia?
Y: Pienso que yo no tengo tanto remilgo para hacer “el acto” en un parque.
P: Ah! A veces se me olvida que eres un perro.
Y: Y a mi que tú eres humano.
P: uuuummmmmm......
Bueno y dijiste que conocías a Freud....
Y: Sí pero ahora me meo.
P: Ah! Perdón.
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PRÓDIGO: YAKO A LA CALLE!!!!!!
YAKO: GUOF!!!!

Saludos cordiales,

Pródigo.

Escrito por Pródigo. a las 4:49 PM | Comentarios (8)

7 de Junio 2004

VACACIONES

Tras el intenso trabajo que me ha costado crear este blog, siento la necesidad de tomarme unos días de vacaciones.

Por eso y porque tengo exámenes y yo escribo desde la oficina.

Es curioso, una vez creado el blog, los temas de los que se me ocurre escribir vienen solos.

Así para cuando vuelva, que será el próximo lunes, tendré la mente llena de inspiración literaria para llegar a lo más hondo de vuestro corazón y haceros saltar las lágrimas cual cowboy hace saltar al barman del Saloon al ritmo de sus disparos.

O igual vuelvo con la mente igual de vacía que la tengo ahora.

Ya, sé que no podréis con la intriga pero he de asegurarme enganchar a los lectores. (Qué astuto!! Proclamo.)

Buena Semana.

Saludos Cordiales,

P.

Escrito por Pródigo. a las 10:46 AM | Comentarios (2)

6 de Junio 2004

Buenos días.

LLamo así a mi primer post porque si hay algo que me gusta por las mañanas es desayunar en un bar zumo de naranja, café con leche y media tostada de jamón, tomate y aceite, y que la gente al entrar te diga -"buenos días"-, gente que además si te la encuentras a las seis de la tarde ni te saluda.

Bueno, pues aquí estoy, escribiendo mi primer post, y sin saber exáctamente qué voy a hacer con él.

Y es que, el único motivo que me impulsa a hacer algo así es el sentimiento de gratitud que tengo hacia la gente que los escribe cada mañana y con la que me lo paso tan bien.
No me parecía justo no hacer algo, aunque de sobra sé que no tengo su talento, la intención es lo que cuenta.

Tampoco sé que color le voy a dar, si me voy a sincerar, si simplemente hable de cosas que pasan... ni idea.

En el próximo post hablaré un poco de mi, este, además, me tiene que servir de prueba, porque como administrador de blog novato, no tengo ni zorra de cómo va esto y estoy tocando todos los botones.

Saludos Cordiales.

P.

Escrito por Pródigo. a las 11:36 AM | Comentarios (5)